
La vida en las ciudades implica compartir espacios con otras personas; vecinos, automovilistas, comerciantes, usuarios del transporte público y autoridades interactúan diariamente en calles, colonias y espacios públicos. De esas interacciones surgen acuerdos, pero también desacuerdos.
A estos desacuerdos cotidianos se les conoce como conflictos sociales o conflictos de convivencia. No necesariamente implican violencia física ni delitos. Pueden manifestarse a través de discusiones por un espacio de estacionamiento, molestias provocadas por mascotas, desacuerdos entre vecinos, problemas derivados del ruido o incluso malos entendidos entre personas que comparten un mismo entorno urbano.